La silenciosa

A. Gaos

Mis transidas esperanzas

llorosas y sin consuelo

preguntan por la su madre

por la su madre que ha muerto.

Cuando lloran por el día

las campanas del silencio.

Enlutaré mis alcobas

hasta hoy tan florecidas

y agostaré mis jardines

y sus fuentes de agua viva

que la rosa más preciada

murió agostando mi vida.

Despedido ha todo encanto

y el monje del desconsuelo

dice a mi oído palabras

mas amargas que el pan negro.

La silenciosa no llega

y a la silenciosa espero.