El día de todos los santos

Alexander von Fielitz

Dispon sobre la mesa resedas perfumadas,

trae aquí los últimos asteres rojos,

y hablemos de nuevo del amor,

como antaño, en Mayo.

Dame la mano para que te la estreche secretamente,

y si alguno lo advierte, ¿qué me importa?

Dame una sola de tus dulces miradas,

como antaño, en Mayo.

Hoy florecen y despiden fragante olor todas las tumbas,

un día al año se otorga libertad a los muertos,

ven a mi corazón, pues yo te he recobrado,

como antaño, en Mayo.