Pentecostés

Anonymous

¡Oh, bienvenido seas,

Paráclito eternal,

que con tus dones

nos nutres y recreas!

Lluevan tus bendiciones

sobre nuestros contritos corazones.

Si alguna vez caemos,

tú a levantarnos ven,

y tú nos guía

y alumbra si no vemos,

y, si el pecho se enfría,

ven y tu calor santo en él envía

Ven y nos fortalece,

si alguna vez nuestro valor flaquea,

y tu ley enderece

el pié, si se ladea,

si tímido se para o titubea.