La esposa hiedra

Ben Moore

Deseaba yo el amor de un haya frondosa

y ser tan alta como ella:

extendí un brazo a su lado,

y señalé la unión.

Pero con sus gotas abrió una brecha,

e intentó envenenarme.

Abracé como compañero

a uno de otra especie -

Un plátano: él lo descortezó tira a tira

desde la rama más alta hasta la base;

y a mí con él; pues perdido el agarre,

mis brazos no podían enroscarse.

Con renovado amor me esforcé después

por asirme a un fresno que vi,

y él, confiado, aceptó mi amor;

hasta que con mi suave y verde garra

le apreté y le rodeé mientras trepaba

Tal era mi amor: ¡ja!

Así conseguí su fuerza y su altura

sin su rivalidad.

pero en mi triunfo perdí de vista

lo que vendría después. Pronto él,

ceñido por la corteza, se debilitó, se quebró y cayó,

¡y en su caída me derribó!