Canción de ausencia
C. López Buchardo
Como gime el otoño en las ramas y el rumor del mar
esta pena de mi alma doliente no podré callar.
Como brota el dolor en la ausencia y en la cruel soledad
esta angustia que llevo escondida sólo así quiere cantar:
¡Ay! Luz del cielo tranquilo y profundo que iluminó el cendal de ayer,
esa tarde que vi su partida para jamás volver... ¡Ay! mi dolor!
Viejas tapias que aroman las rosas del jardín en flor,
peregrino que va a la aventura con su mal de amor
Como sombra que vaga en la vida sin hogar y sin paz,
su recuerdo que llevo en el alma ya no se puede borrar.
¡Ay! luz del cielo celeste y dorado que oyera mi postrer adiós
como un eco perdido en la tarde de la fe que murió... ¡Ay! ¡mi dolor!
Y en las noches sin luna ni estrellas síentese el clamor,
del viajero que va repitiendo su canción de amor...
Y así brota la angustia en la ausencia y en la cruel soledad
de esta pena que llevo escondida y que así quiere llorar.