Pampeana

C. López Buchardo

Cuando la pampa duerme y la noche llega

la brisa es doliente el cielo se ornamenta

con el milagro de ignotas estrellas,

y mientras vibra el eco de las praderas

un sauce triste cuenta a las mudas selvas

con voz doliente fugaz leyenda.

Y repite aquel eco de amor y pena

la voz del pampero, la voz de los llanos,

la voz de las breñas.

Surge entónces ténue

la sombra larga de un corazón.

Y amante rima la voz de los campos

su amor y pena con la amargura de la canción.

Así por fin la queja contó a las pampas, su triste leyenda:

Yo fuí la mas linda, yo fuí la campera

de negras pupilas y rústicas trenzas

que en noches de luna besó a los poetas.

Yo fuí la que un día murió de tristeza,

yo fui la vida la que entona sus quejas

que entona sus rimas de pena y de amor

y hoy cantan las ondas y hoy lloran las selvas;

yo fuí la que un día murió de dolor,

y hoy cantan las ondas y hoy lloran las selvas;

yo fui la campera que amó el payador!