Oh, querida razón
Christoph Willibald von Gluck
Oh, querida razón
de mi dulce ardor,
el aire que respiras,
al fin respiro.
Adonde sea que vuelvo mi mirada
tus hermosas facciones
apareces rente de mi:
mi pensamiento imagina
las más felices esperanzas,
Y en el deseo que
me llena el pecho
te busco, te llamo, espero, y suspiro.