Cantiga al rey sabio
E. Ubieta
Hubo un rey sabio, aguerrido y poeta.
Sal legendaria de aroma marial.
Junto a la espada, esgrimió la razón.
Era muy diestro esgrimiendo las dos.
Y era muy firme su fe en la virgen.
¡Alabad! ¡Alabad al rey!
Por eso, cuando fue blanco
de agravios, dicen que el Cielo
al rey sabio llamó...
¡Ay! Murió en un castillo el león:
signos de escudo del rey español.
¡Guerrero y trovador!