Joropiana

E. Ubieta

Echa mis riendas al fuego,

que arde en tu pecho.

La tierra que pide riego,

agua le echo...

Baja de flores cargada,

cantando ardiente:

el agua va enamorada,

por la vertiente.

Oye, morena, si siembro mi amor,

lo que dice el río: dice, morena,

que el mundo es de Dios;

y tu amor es mío.

Allá en la alta montaña,

vive la noche.

Bajando por telarañas,

va en frío coche.

Baja llorando y callada

al cementerio.

La noche va enamorada

de su misterio.

Oye, morena, si siembro mi amor,

lo que dice el río: dice, morena,

que el mundo es de Dios;

y tu amor es mío.

Si echas mis riendas al fuego,

ya no habrá contén...

Se soltará mi caballo,

camino al Edén...

Echa las riendas, morena.

¡Las tuyas, también!