Las rosas de Ispahan
Émile Paladilhe
Las rosas de Ispahan, en su nido de musgo
El jazmin de Musul y la flor del naranjo
Tienen menos fragancia y un olor menos suave.
¡Oh, blanca Leilah, qué tenue es tu aliento!
Tu risa alada, entre los labios de coral,
Suena mejor que el agua viva y con màs suavidad.
Mejor que la brisa alegre cuando acuna al naranjo,
Mejor que el canto del ave desde un nido de musgo.
¡Oh, Leilah! Ahora que todos los besos
Con ligero aleteo huyeron de tus labios,
Se acabô el celeste aroma de las rosas entre el musgo
Y no exhala ya perfume el pàlido naranjo.
¡Oh! Haz que tu joven amor, ingràvida mariposa,
Retorne a mi corazôn con leve y pronto vuelo
Y les dé otra vez aroma a las flores del naranjo
Y a las rosas de Ispahan entre su nido de musgo.