Amor y odio

Enrique Granados y Campiña

Pensé que yo sabría

ocultar la pena mía

que por estar en lo profundo

no alcanzara a ver el mundo:

este amor callado

que un majo malvado

en mi alma encendió.

Y no fue así

porque él vislumbró

el pesar oculto en mí.

Pero fue en vano

que vislumbrara

pues el villano

no mostrose ajeno

de que le amara.

Y esta es la pena

que sufro ahora:

sentir mi alma

llena de amor

por quien me olvida,

sin que una luz

alentadora

surja en las sombras

de mi vida.