Descúbrase el pensamiento de mi secreto cuidado

Enrique Granados y Campiña

Descúbrase el pensamiento

de mi secreto cuidado,

pues descubrir mis dolores,

mi vivir apasionado;

no es de agora mi pasión,

días ha que soy penado.

Una señora a quien sirvo

mi servir tiene olvidado.

Su beldad me hizo suyo,

el su gesto tan pulido

en mi alma está esmaltado.

¡Ay! ¡Ay de mí!

Que la miré, que la miré

para vivir lastimado,

para llorar y plañir

glorias del tiempo pasado.

¡Ay! Mi servir tiene olvidado.