La maja dolorosa No. 2

Enrique Granados y Campiña

¡Ay majo de mi vida,

no, no, tú no has muerto!

¿Acaso yo existiese

si fuera eso cierto?

¡Quiero, loca, besar tu boca!

Quiero,

segura, gozar más de tu ventura,

¡ay!, de tu ventura.

Mas, ¡ay!, deliro, sueño:

mi majo no existe.

En torno mío el mundo

lloroso está y triste.

¡A mi duelo no hallo consuelo!

Mas muerto y frío siempre el majo será mío.

¡Ay! Siempre mío.