Las currutacas modestas

Enrique Granados y Campiña

Decid qué damiselas se ven por ahí

que luzcan así.

Al vernos a las dos no hay quien

no diga:

Dios que os bendiga.

Porque hace falta ver

el invencible poder

de que goza una mujer

cerca nacida de la Moncloa o la

Florida.

Pues diga usté

si en tierra alguna viose otro pie

tan requetechiquito, ¡olé!

Y pues nuestra abuela muriese

tiempo ha,

toda modestia sobra ya. ¡Ja, ja!