Mira que soy niña, ¡amor, déjame!

Enrique Granados y Campiña

Mira que soy niña, ¡Amor, déjame!

¡Ay, ay, ay, que me moriré!

Paso, amor, no seas a mi gusto extraño,

no quieras mi daño

pues mi bien deseas;

basta que me veas

sin llegárteme.

¡Ay, ay, ay, que me moriré!

No seas agora, por ser atrevido;

sé agradecido Ah!

con la que te adora,

que así se desdora

mi amor y tu fe.

¡Ay, ay, ay, que me moriré!

Mira que soy niña...