En el crepúsculo
Ernst Pepping
Entre medio de penas y alegrías
hemos caminado de la mano;
de vagar descansemos
ahora sobre la silenciosa tierra.
Alrededor nuestro declinan los valles
y el aire se oscurece ya,
únicamente dos alondras alzan su vuelo,
soñando en la atmósfera perfumada.
Acércate y déjalas cantar;
es ya el tiempo de dormir.
No vayamos a perdernos
en esta soledad.
¡Oh, amplia y silenciosa paz,
tan profunda en el crepúsculo!
¡Qué cansados estamos de caminar!
¿Será esto acaso la muerte?