El canto del presidiario

F. Álvarez

¡Ay del ay que al alma llega!-

Por matar a una mujer

incurrí en la última pena;

mas trocó el rey la condena,

y mi vida es padecer

amarrado a una cadena...

-¡Ay del ay que al alma llega!

Me quitó el juez mi caballo;

el alguacil la vihuela;

me quitaron lo que callo...,

¡Regalo de ella, y no hallo

memoria que más me duela!

-¡Ay del ay que al alma llega!

¡Camposanto de Jerez,

si ella en ti resucitara

y a mí me soltase el juez,

la mataría otra vez,

antes de verle la cara!

-¡Ay del ay que al alma llega,

por matar a una mujer!