La partida
F. Álvarez
Sierras de Granada,
montes de Aragón,
campos de mi patria,
para siempre adios
De la patria los últimos ecos,
resonando en mi pecho estarán
y mis ojos llorando pesares
sus dolores, ¡ay! al mundo dirán.
A destierro y ausencia constante,
me condenan tiranos de amor,
unos ojos del alma enemigos,
mensajeros de un pecho traidor.
Cuando a tus playas vuelva, suelo adorado,
las aguas del olvido me habrán curado
y si así no sucede, ¡triste de mí!...
a la patria que dejó vendré a morir.
Sierras de Granada,
montes de Aragón,
campos de mi patria,
para siempre adios