Nupcial
G. Uribe Holguín
Como una flor rosada. la novia, bajo el diáfano
cendal que al pelo rubio sujeta la corona,
frente al altar solemne y entre el incienso místico,
a las delici s íntimas e un sueño se abandona
y al novio que la mira no puede sonreír;
y la esperanza
de besos puros,
que a los futuros
días la avanza
y la hace huír
a las fantásticas
horas cercanas.
vibra en las músicas
de las campanas!
Entre las copas frágiles espira la champaña;
en la enervante atmósfera flota un olor de fiesta;
el valse ondula y bulle. y ag{tanse las últimas
parejas a los ones lejanos de la orquesta;
el nupcial cortejo. e aleja y va a partir!
Y la importuna
melancolfa
del muerto día
que hace a la luna,
lenta, surgir
del cielo pálido
por los confines.
vibra en las músicas
de los violines!