Amarilli
Giulio Caccini
Amarilli, bella mía, ¿no crees,
oh, dulce deseo de mi corazón,
ser tú mi amor?
Créelo sin embargo: y si te brotan temores,
dudar no tiene sentido.
Ábreme el pecho y verás escrito en el corazón:
Amarilli, Amarilli, Amarilli
es mi amor.