Del amor eterno
H. Fuchs
¡Oscuro, qué oscuro en el bosque y el campo!
Es noche ya, ahora guarda silencio el mundo.
En ninguna parte aún luz y en ninguna parte aún humo,
sí, y ahora la alondra guarda también silencio.
Viene de las afueras de la aldea el muchacho,
a la amada lleva el amado hacia casa,
junto a los sauces la conduce,
mucho así le habla y de muchas cosas.
Si grandes son tus sufrimientos y tus ansias,
si grandes penas padeces por mi causa,
que entonces el amor se quiebre entre nosotros,
y rápidamente de nuevo vuelva a unirnos.
Que en la lluvia y el viento se aleje,
y vuelva a unirnos nuevamente.
Hablara entonces la muchacha y dijera:
¡Nuestro amor nunca se romperá!
Si sólido es el acero y duro el hierro,
aún nuestro amor será más fuerte.
Hierro y acero forjarse pueden,
mas nuestro amor, ¿qué pudiera alterarlo?
¡Hierro y acero fundirse pueden,
mas nuestro amor dura eternamente!