El día de las regatas
J. Guridi Bidaola
Regatas en San Sebastián, hoy está alegre el corazón
para apostarse 50 a 10 que gana Aita Manuel.
El traje nuevo me pondré y, después de misa mayor,
iré a contemplar cómo va a ganar San Pedro contra San Juan.
No temas, Miren, que vuelva yo
medio moscorra, medio arruinao;
voy a ser rico y he de comprarte
mantelería de buen color.
Tú has sido, Miren, mi sólo afán,
por ti me he vuelto chincho y formal;
yo soy la ola, tú eres la playa
y entre tu arena vengo a quedar.
Dime que no te enfadas, sonríete por mí;
mañana seré rico, mañana soy feliz.
Sirenas, cohetes y apuestas, chimistas, trumones (truenos)
y gritos de alegre ansiedad;
se han puesto en hilera y aguardan
las 4 traineras que van a luchar.
El ángelus toca en la iglesia
y nadie respira, que el remo su duelo empezó;
se ríe, se bebe y se baila, y, abajo, moradas las pasa el patrón.
Arriba el corazón,
chistu y acordeón,
que al pie de la baliza
daremos la paliza;
arriba el corazón,
acércame el porrón,
que la victoria viene
a nuestra embarcación.
Vendrán en mañanas triunfales
los Sanpedrotarras dispuestos a regatear;
si traen con ellos bandera, tendremos razones para emborrachar.
Trainera, valiente y ariña (ligera),
enfila las aguas dispuesta a luchar y a triunfar.
San Pedro abrirá con sus llaves las puertas del cielo,
las puertas del mar.
Arriba el corazón.
Arriba el corazóooooooon.