La campesina
J. León
Caminando con lánguida pereza
Asoma por el recodo del camino,
Ya terminó el trabajo campesino,
Es la hora en que el ángelus se reza.
En sus pupilas brilla la tristeza
Que abunda en el paisaje vespertino,
Medita en su monótono destino
Y resignada inclina la cabeza
Entonando un cantar que es una queja.
Por detrás de los árboles se aleja
Apoyada en su rama de bejuco.
Se pierde su figura dolorosa
Pero queda la raza que solloza
En las dolientes notas del bambuco.