Serenata

J. León

La calle está desierta; la noche fría;

velada por las nubes pasa la luna;

arriba está cerrada la celosía

y las notas vibrantes, una por una,

suenan cuando los dedos fuertes y ágiles,

mientras la voz que canta, ternuras narra,

hacen que vibren las cuerdas frágiles

de la guitarra.

La calle está desierta; la noche fría;

una nube borrosa tapó la luna;

arriba está cerrada la celosía

y se apagan las notas, una por una.

Tal vez la serenata con su ruido

busca un alma de niña que ama y espera,

como buscan alares donde hacer nido

las golondrinas pardas en primavera.

La calle está desierta; la noche fría;

en un espacio claro brilló la luna;

arriba ya está abierta la celosía

y se apagan las notas una por una.

El cantor con los dedos fuertes y ágiles,

de la vieja ventana se asió a la barra

y dan como un gemido las cuerdas frágiles

de la guitarra.