Mi señora Mariantaños

J. Marín

Mi señora Mariantaños,

en la eternidad de un mes,

pregunta como la quise

i ignoro que responder;

porque yo no sé

donde anda el amor

sin qué ni porqué.

Usted era fea adrede

y fue fáçil sin querer,

y vino a ser mi ocasión,

que pudo mas que Luzbel;

porque yo no sé

quando en lo peor

se halló que escojer.

Efectos de avorreçida

la deslumbravan tal vez,

pues quando la quise mal

fué quando quise muy bien;

porque yo no sé

que aya voluntad

a más no poder.

Si era esquiva, se quedava

A solas con se esquivez,

Y nunca pudo su ardid

Hecharme un ruego a perder,

porque yo no sé

quál sera peor,

huir o bençer.

Obraban sus buenas mañas

entre cariçia y desdén,

y yo tube por desvío

lo que ella entendió atraer,

porque yo no sé

juzgar el amor

si no es él por él.

Ni más ni menos la quise,

con que podrá conozer,

que, si fué mi amor caval,

lo que me vendió compré;

porque yo no sé

dejar de pagar

lo que fué bender.