Visión

J. Massa

Se sueña, se presiente, se adivina,

estremécese el labio y no la nombra;

el alba la ve huir de la colina

velada entre los pliegues de la sombra.

Espira el melancólico perfume

de la rosa en un féretro olvidada;

se deshace en incienso, se consume

a la rápida luz de una mirada.

Hermana de la tarde, pensativa

en el fondo del valle resplandece;

un instante deslumbra, y fugitiva

en el pálido azul se desvanece.