Corazón de mujer

J. Turina

Corazón de mujer,

Que no sabe querer,

Que no sabe entregar

Toda el alma y el ser

A la angustía de amar,

No se puede llamar

Corazón de mujer.

Y si un día el amor

No es el vivo fulgor

Que enardece el vivir

Y hace suave el dolor

De su mismo sufrir;

Como flor sin olor

Bien merece morir.

Aunque yo lo soné

Tan fuerte y tan dichoso,

Aunque tú lo tejiste,

Nuestro amor nació herido

Por el gérmen morboso

De mi espíritu inquieto,

De tu espíritu triste

Fué pàlida su aurora,

No tuvo mediodía,

Cuando apenas sellaba

La ilusión de una hora,

Nuestro amor se moría.

No quisimos creer

Que era una calentura

Que se esfumó por siempre

Que partió nuestros lazos.

¡Y fué nuestra tortura

El estrechar su sombra

Disuelta en nuestros brazos!

Hoy te tienta el recuerdo

De esa esperanza muerta

Estaba en tu memoria

Como una flor marchita.

¡No llames a mi puerta!

Cuando el amor ha muerto,

Nadie lo resucita.

¡Pobre amor! Es ya tarde

¡Déjalo en su reposo!

En vano lo adoraba,

En balde lo quisiste.

¡Era el fruto forzoso

De mí espíritu inquieto,

De tu espíritu triste!

A veces junto las manos

Y a veces cierro los ojos

Cuando me invaden tiranos los antojos

De mis latidos humanos.

Ante su fuerza incentiva

Se dobla lànguidamente

En defensiva inconsciente

El alma, ¡flor sensitiva!

Cierro los ojos y espero,

Junto, las manos y adoro,

Sufro, lloro, rio, lloro,

¡No se vi vivo o si muero!

¡En tumultuosa amalgama

Mi vida, gozo y martirio!

Se derrama como un cirio

Disuelto en su misma llama.

Corazón de mujer,

Que no sabe querer,

Que no sabe entregar

Toda el alma y el ser

A la angustía de amar,

No se puede llamar

Corazón de mujer.