Sátira filosófica

John Mitchell

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis

Si con ansia sin igual

solicitáis su desdén

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Opinión ninguna gana;

pues la que más se recata,

si no os admite es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Tan necios andáis

que con desigual nivel

a una culpáis por cruel,

y a otra por fácil culpáis.

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis

Con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.