Al irse a dormir

Justus Hermann Wetzel

Puesto que el día me ha fatigado,

mi ardiente deseo debe

acoger amistosamente la noche estrellada

como un niño agotado lo haría.

Manos, cesad toda acción.

Mente, olvida todo pensamiento.

Todos mis sentidos

quieren ahora sumirse en el sueño.

Y el alma, sin custodia,

quiere remontarse con libres alas

para, en el círculo mágico de la noche,

vivir profundamente y de mil maneras.