Las erupciones
M. de Elías
¡Odio humano, te maldigo!
Yaces en tumbas y luego
surges voraz y enemigo
como fuego.
Escapas de fibras rotas
y de infectas podredumbres
y en lavas tremendas brotas
de las cumbres.
Tal vomitas cosas fieras
y resultas hecho manes,
en forma de cabelleras
de volcanes.