Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos
Falla, Manuel de
¡Dulce Jesús, que estás dormido!
¡Por el santo pecho que te ha amamantado,
Te pido que este hijo mío no sea soldado!
Se lo llevarán, ¡y era carne mía!
Me lo matarán, ¡y era mi alegría!
Cuando esté muriendo, dirá:
"¡Madre mía!"
Y yo no sabré la hora ni el día.