Tus ojillos negros

Falla, Manuel de

Yo no sé qué tienen

tus ojillos negros

que me dan pesares

y me gusta verlos,

que me dan pesares

y me gusta verlos.

Son tan juguetones

y tan zalameros,

sus miradas prontas

llegan tan adentro,

que hay quien asegura

que Dios los ha hecho

como para muestra

de lo que es lo bueno,

de lo que es la gloria,

de lo que es el cielo.

Mas, por otra parte,

¡son tan embusteros!

dicen tantas cosas

que desdicen luego,

que hay quien asegura

que Dios los ha hecho

como para muestra

de lo que es tormento,

de lo que es desdicha,

de lo que es infierno.

Y es que hay en tus ojos

como hay en los cielos,

noches muy obscuras,

días muy serenos.

Y hay en sus miradas

maridaje eterno

de amorcillos locos

y desdenes cuerdos,

y entre sus penumbras

y sus centelleos

brillantes afanes

y tus pensamientos,

como entre las sombras

de la noche obscura

brillan los relámpagos

con su vivo fuego.

Luces que parece

que se están muriendo

y que de improviso

resucitan luego.

Sombras adorables,

llenas de misterio

como tus amores,

como mis deseos.

Algo que da vida...

mucho que da miedo...

Yo no sé qué tienen

tus ojillos negros

que me dan pesares

y me gusta verlos.