A la orilla de un palmar
M. Ponce
A la orilla de un palmar,
yo vide una joven bella,
su boquita de coral,
sus ojitos dos estrellas.
Al pasar le pregunté
que quién estaba con ella
y me respondió llorando:
sola vivo en el palmar.
Soy huerfanita, ¡ay!
no tengo padre ni madre,
ni un amigo ¡ay!
que me venga a consolar.
Solita paso la vida
a la orilla del palmar
y solita voy y vengo
como las olas del mar.