¡Aleluya!

M. Ponce

¡Aleluya, aleluya,

aleluya, alma mía!

Que en un himno concluya

mi doliente elegía:

Ya me dijo: ¡Soy tuya!

Ya le dije: ¡Eres mía!

Y una voz encantada,

que de lejos venía,

me anunció la alborada,

me gritó: ¡Ya es de día!

Todo es luz y tibieza

lo que fue sombra fría;

se apagó la Tristeza,

se encendió la alegría.

Ya le dije: ¡Eres mía!

Ya me dijo: ¡Soy tuya!

-¡cuánto sol tiene el día!-

¡Aleluya, alma mía!