Comunión

M. Ponce

Son horas de infinita serenidad, muy bellas,

y en idéntico ensueño comulgamos los dos.

La noche nos regala con un montón de estrellas;

la paz está en las almas… ¡Bendigamos a Dios!

Dilata tus pupilas para que el firmamento

refleje y copie en ellas su augusta majestad.

¡Ensancha bien tu espiritu! Abre tu pensamiento,

para que en ellos quepa toda la eternidad!