Serenata española

M. White

Delio á las rejas de Elisa

le canta en noche serena

sus amores:

raya la luna, y la brisa

al pasar plácida suena

por las flores.

Y al eco que va formando

el arroyuelo saltando

tan sonoro,

le dice Delio á su hermosa

en cantinela amorosa:

«Yo te adoro.»

En el regazo adormida

del blando sueño, presentes

mil delicias,

en tu ilusión embebida,

feliz te finges, y sientes

mis caricias.

Y en la noche silenciosa

por la pradera espaciosa

blando coro

forman, diciendo á mi acento,

el arroyuelo y el viento:

«Yo te adoro.»

En derredor de su frente

leve soplo vuela apenas

muy callado,

y allí esparcido se siente

dulce aroma de azucenas

regalado,

que en fragancia deleitosa

vuela también á la diosa

que enamoro.

El eco grato que suena,

oyendo mi cantilena:

«Yo te adoro.»

Del fondo del pecho mío

vuela á ti suspiro tierno

con mi acento:

en él, mi Elisa, te envío

el fuego de amor eterno,

que yo siento.

Por él, mi adorada hermosa,

por esos labios de rosa

de ti imploro

que le escuches con ternura,

y le oirás cómo murmura:

«Yo te adoro.»

Despierta y el lecho deja;

no prive el suieño tirano

de tu risa

á Delio, que está á tu reja

y espera ansioso tu mano,

bella Elisa.

Despierta, que ya pasaron

las horas que nos costaron

tanto lloro;

sal, que gentil enramada

dice á tu puerta enlazada:

«Yo te adoro.»