Ahora veo por qué con esas llamas tan oscuras

Mahler, Gustav

Ahora veo por qué con esas llamas tan oscuras

Tus ojos brillaban tan a menudo.

¡Oh, ojos! Fue como si en una sola mirada

Pudieras concentrar todo tu poder.

Sin embargo, no lo supe - porque la niebla me rodeaba,

Tejida por el destino enceguecedor -

que este rayo de luz estaba listo para volver

al lugar de donde vienen todos los rayos de luz.

Me hubieras dicho con tu brillo:

¡de buen agrado nos hubiéramos quedado contigo!

Pero el Destino nos lo niega.

¡Míranos, pues pronto estaremos lejos!

Lo que para ti hoy son sólo ojos -

en las noches futuras serán nuestras estrellas.