Canción del perseguido en la torre
Mahler, Gustav
El preso:
El pensamiento es libre,
¿quién podría adivinarlos?
Pasan rápido
cual sombras nocturnas.
No hay hombre capaz de conocerlos,
no hay cazador capaz de dispararles;
porque esto es así:
el pensamiento es libre.
La doncella:
En verano es bueno estar alegre
en prados altos y salvajes,
donde una encuentra un pequeño lugar verde;
el adorado tesoro de mi amor,
¡No quiero dejarte!
El preso:
Y si me encierran
en un oscuro calabozo,
es totalmente
en vano que lo intenten,
pues mis pensamientos
atraviesan barreras
y rompen en dos las paredes:
¡el pensamiento es libre!
La doncella:
En verano es bueno estar alegre
en montañas altas y salvajes;
allí siempre estás sola;
no se oye chillar a los niños,
y el aire es tan incitante.
El preso:
Es posible que así sea;
y si es lo correcto,
Todo cuanto suceda
que en silencio sea;
mi voluntad y deseo,
nadie puede dominar;
porque esto es así:
el pensamiento es libre.
La doncella:
Mi amor, aquí cantas tan alegre,
cual pájaro en la hierba;
y yo aquí tan triste junto a la puerta del calabozo.
¡ Ojalá estuviese muerta, ojalá estuviese contigo!
¡Ay! ¿Por qué siempre he de llorar?
El preso:
Y como lloras tanto,
Renunciaré al amor,
y si me atrevo,
entonces nada me atormentará.
Y así en mi corazón
Siempre podré reír y bromear,
porque esto es así:
el pensamiento es libre.