Un eterno amanecer
R. Ruiz
¡Buenos días, amada hermana mía!
Con dorados rayos el Sol naciente
la noche oscura caza y hace el día:
¡El astro rey te invita a ser consciente!
Hay un eterno amanecer que espera,
que es tuyo, todo tuyo, en tu simiente.
Si en tu psique eliminas la quimera,
y del andar los pasos no demoras,
alcanzarás dichosa primavera.
Aprovecha el Sol y sus dulces horas,
oh, amada hermana de amor gestada,
y como las flores verás que afloras.
Y si anhelas la flamígera espada,
y recuperar del Ser la memoria,
dirígete a oriente en corcel montada:
¡De gloria en gloria, hermana, a la victoria!