Amarilli

Scott Gendel

Amarilli, bella mía, ¿no crees,

oh, dulce deseo de mi corazón,

ser tú mi amor?

Créelo sin embargo: y si te brotan temores,

dudar no tiene sentido.

Ábreme el pecho y verás escrito en el corazón:

Amarilli, Amarilli, Amarilli

es mi amor.