Mi niña se fue a la mar

A. Montecino

Mi niña se fue a la mar,

a contar olas y chinas,

pero se encontró, de pronto,

con el río de Sevilla.

Entre adelfas y campanas

cinco barcos se mecían,

con los remos en el agua

y las velas en la brisa.

¿Quién mira dentro la torre

enjaezada, de Sevilla?

Cinco voces contestaban

redondas como sortijas.

El cielo monta gallardo

al río, de orilla a orilla.

En el aire sonrosado,

cinco anillos se mecían.