La palomita

C. Guastavino

Una paloma blanca

como la nieve

me ha picado en el alma,

mucho me duele.

Dulce paloma,

¿cómo pretendes

herir el alma

de quien te quiere?

Tu pico hermoso

brindó placeres;

pero en mi pecho

picó cual sierpe.

Pues dime, ingrata,

¿porqué

volverme males

dándote bienes?

Ah! Nadie fíe

de aves aleves,

que a aquel que halagan

mucho más hieren.

Una paloma blanca

como la nieve

me ha picado en el alma,

mucho me duele.