Vidala
C. López Buchardo
Llueve sobre el campo,
Vidalita,
llueve en la ciudad;
también en mi alma,
Vidalita,
lloviznando está,
En la sombra virgen,
Vidalita,
se van las estrellas,
porque tus pupilas,
Vidalita,
son mas claras que ellas.
Aires de mi tierra,
Vidalita,
¡donde está la calma!
Diles que me muero,
Vidalita,
léjos de su alma.
Sobre las cuchillas,
Vidalita,
se queja el pampero,
como el eco triste,
Vidalita,
de mi amor viajero.
La guitarra mia
duerme abandonada,
como la armonia
de una noche helada.