La lluvia lenta

D. Santa Cruz Wilson

Esta agua medrosa y triste,

como un niño que padece,

antes de tocar la tierra

desfallece.

Quieto el árbol, quieto el viento,

¡y en el silencio estupendo,

este fino llanto amargo

cayendo!

El cielo es como un inmenso

corazón que se abre, amargo.

No llueve: es un sangrar lento

y largo.

Dentro del hogar, los hombres

no sienten esta amargura,

este envío de agua triste

de la altura.

Este largo y fatigante

descender de aguas vencidas,

hacia la Tierra yacente

y transida.

Bajando está el agua inerte,

callada como un ensueño,

como las criaturas leves

de los sueños.

Llueve... y como un chacal trágico

la noche acecha en la sierra.

¿Qué va a surgir, en la sombra,

de la Tierra?

¿Dormiréis, mientras afuera

cae, sufriendo, esta agua inerte,

esta agua letal, hermana

de la Muerte?