Los poemas que al verbo se resisten

G. Cáceres

Los poemas que al verbo se resisten

incuban sus imágenes

hasta que cobran vida en otra parte.

Los ensueños inéditos en lienzo

ultravagando alcanzan

al corazón capaz de darles vida.

Las palabras se callan lo que viven:

los colores inventan a su dueño.

Así fue que pasamos a infinito

por el aro de luz:

círculo que enhebró a quienes surgimos

muy distantes e igual despegaríamos.

Así fue que en sentir nos transportamos

al mundo prometido en las andanzas

de palabra y color. Hay certidumbre

y lucidez: tatuada está la música.