A los lunáticos
H. Paredes
A los lunáticos
hay que encerrarlos siempre en estos días,
los candados que pesen y ni un solo visillo para la luz, lunar alucinante,
A los lunáticos,
que el corazón les come el alma en estas noches,
aunque haya nubes,
aunque haya cielo bajo y enterrado, encapotado en sí, a los lunáticos
hay que vaciarles ojos y lengua para que no se ahoguen y se hundan,
para que no
se vayan
como una láctea vía que fuera luz y huella,
como si la saliva les huyera,
como si en ellos en ella fueran y en esta vista despavorida,
a los lunáticos, ay,
habría que acompañarlos de la mano
para que no se pierdan y se ofusquen,
ay, a los lunáticos.