La profecía

J. Bautista

Los vientos eran contrarios,

la luna estaba crecida,

cuando el buen rey don Rodrigo

junto a la Cava dormía

dentro de una rica tienda

de oro bien guarnecida.

Trescientas cuerdas de plata

que la tienda sostenían,

dentro había cien doncellas

vestidas a maravilla;

las cincuenta están tañendo

con muy extraña armonía;

las cincuenta están cantando

con muy dulce melodía.

Allí hablara una doncella

que Fortuna se decía:

-Si duermes, rey don Rodrigo

despierta por cortesía,

y verás tus malos hados,

tu peor postrimería,

y verás tus gentes muertas

y tu batalla rompida,

y tus villas y ciudades

destruídas y en un día.

Si duermes, rey don Rodrigo,

despierta por cortesía-.

Así hablara una doncella

que fortuna se decía,

así cantaban doncellas

con muy dulce melodía.

Los vientos eran contrarios,

la luna estaba crecida,

los peces daban gemidos

por el mal tiempo que hacía.