Brilla el ardoroso estío

J. Castro

Brilla el ardoroso estío,

¡adorado dueño mío!

en tu rostro floreciente;

y el invierno, siempre frío,

en tu pecho indiferente.

Mas no pasa el tiempo en vano:

tu rostro el invierno cano

mustiará sin compasión;

y entonces ¡ay! el verano

arderá en tu corazón.