Ya tengo dueño

M. de Ledesma

Cuando al campo salgo

y a mi Julia encuentro,

alegre la digo

más de mil requiebros;

sus ojos alabo,

su talle encarezco

y al cabo la digo,

que mucho la quiero,

mas ella responde

con aire risueño:

No puedo ser tuya,

que ya tengo dueño.