Una mañana, en el jardín de las flores
M. Ponce
Una mañana, en el jardín de las flores,
Una niña ciega se acercó para obsequiarme
Una guirnalda, sobre una hoja de loto.
Me la puse alrededor del cuello
Y las lágrimas asomaron a mis ojos.
Besé a la niña y le dije:
"Eres ciega, tanto como lo son las flores.
Tu misma no sabes cuan bello es tu regalo."